Las armaduras medievales, defensa de cabelleros y cruzados

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En la antigüedad, cuando el hombre no tenía las potentes armas actuales, ni contaba con el apoyo de la artillería o la aviación, los combates eran cuerpo a cuerpo y por ello, las milicias, trataban de proteger sus torsos ante el ataque de espadas, dagas, lanzas u otras armas punzantes.

En un principio se optó por pieles de animales, más tarde por cuero y con el comienzo de la era de los metales estos se comenzaron a utilizar para proteger las zonas más débiles e indefensas, donde una herida podía provocar más fácilmente la muerte del guerrero.

Los visigodos usaban unas cotas de mallas de acero llamadas lorigas y los normandos se cubrían también con algo parecido pero que les tapaban los brazos y las piernas.

La invención del acero templado dio lugar a las placas realizadas por los armeros y su unión formaban las armaduras incorporándoles láminas articuladas que facilitaban el movimiento.

A lo largo de los siglos XIII y XIV, se fueron añadiendo piezas que protegían todas las zonas del cuerpo. Cualquier zona visible del caballero era tapada con planchas de acero, salvo la parte inferior de los muslos y las nalgas, que quedaban protegidas por la silla y el cuerpo del caballo.

Las piezas de las que constaban las armaduras medievales eran:

• Casco o yelmo, para proteger la cabeza.
 Barbera, para la barbilla, mandíbula y boca.
• Gorguera, cubría la parte alta del pecho, la garganta y los hombros.
• Peto, protegía el tórax.
• Espaldar, protegía la espalda.
 Pancera, para el vientre y el estómago, era de malla.
• Guardarrenes, protegía la zona lumbar.
 Bragadura, cubría la entrepierna.
• Culera, hecha de malla protegía los glúteos.
• Hombreras, cubrían los omóplatos.
 Guardabrazos, protegían la parte superior del brazo.
• Sobaqueras, resguardaban las axilas.
• Codales, cubrían el codo.
• Brazales, se usaban en el brazo y el antebrazo.
• Cangrejos, se colocaban en la parte interior del codo.
• Manoplas, protegían las manos.
• Quijotes, se colocaban en los muslos.
 Rodilleras, en las rodillas.
• Escarpines, en el empeine.

Con toda la armadura encima el caballero debía de soportar un peso de unos 40 kilos, para ponérsela y colocarle a él a lomos del caballo, necesitaban la ayuda de un escudero, estos, además de ser sus compañeros, eran sus sirvientes, les limpiaban las armaduras y las armas, custodiaban sus pertenencias y eran los encargados de hacerles un entierro apropiado en caso de que falleciesen durante el combate.

Un caballero con armadura era casi imposible de vencer, pero si se caía al suelo era un contrincante muy fácil de abatir al serle casi imposible moverse con tamaña defensa.

Las armaduras también se extendían a los caballos para defenderse de los ataques de los combatientes enemigos.

La costumbre de llevar armadura no solo era en los enfrentamientos bélicos sino que también las lucían en los torneos medievales.